| |
Cuando tu pasas la carne por la parrilla, la
intención es crear una corteza para que no se escapen los jugos durante la
cocción. Condición indispensable, que la parrilla esté suficientemente caliente
como para formar la corteza, pero tampoco demasiado pues lo único que
conseguiríamos es una corteza demasiado gruesa que impediría una buena
penetración del calor en el interior de la carne. Resultado la carne nos
quedaría cruda y fría por dentro. El punto te lo dará la experiencia y un
poquito de sentido común. Tampoco se le debe poner la sal a la carne antes de
la cocción, pues nos rompe la corteza y provoca que se escapen los preciados
jugos.
Bien, hemos dado la primera pasada, y lo hemos
mantenido en ella unos minutos por un lado y nos queda a efectos de cocción
cerrado, y el calor ha ascendido hacia el interior de la carne. Pues ahora le
damos la vuelta y cocemos por el otro lado. Los jugos de la carne que van
ascendiendo quedan aprisionados por la corteza superior y van cociendo el
interior de la carne. Si nos fijamos bien la pieza se abomba (se hincha) un
poquito, por efecto de la presión de los jugos. No necesitamos ni debemos dar
más vueltas.
Hallar el punto de la carne es cuestión de
práctica a partir de este momento. Los franceses dicen que esta a punto cuando
empiezan a asomar los jugos por la parte superior. Correcto, pero para mi gusto
queda la carne un poquito demasiado hecha (repito, para mi gusto). Con la
presión del dedo también podrás comprobar el punto. Bueno, es cuestión de ir
practicando. Y si no acaba de quedarte como te gusta, no le des más vueltas
(¿Captas el doble sentido?) Dale un golpe de horno fuerte, dos,tres minutos
según el grosor de la pieza y ya está.
Y a todo esto os añadiría, que la carne es
caprichosa, y no le gusta mucho que la molesten mientras se va haciendo. Si
trabajáis sobre parrilla (a ser posible de leña) dadle solo un cuarto de vuelta
sobre si misma para que se marquen los hierros en cruz sobre una de las caras,
y luego voltear la pieza para hacerla por el otro lado.
Si trabajáis en sartén, con una cocción bien
ajustada, conseguiréis un caramelizado de la corteza, que le dará una textura
crujiente muy agradable. El truco para conseguir esta textura crujiente es
controlar muy bien la intensidad del fogón, ni muy fuerte, ni muy suave. Aunque
al principio, en el momento de poner la carne, sí debe tener fuerza.
Para obtener mejores resultados, antes de
hacer las piezas, dejarlas reposar un tiempo a temperatura ambiente, de 30 a 60
minutos, embadurnarlas con buen aceite (de oliva, por supuesto) y usar piezas
que lleven ya unos días como mínimo de reposo. (Ideal a partir de 2 semanas en
cámara a 0º , -1º) --
|
|