Consejos y trucos de cocina
 
Ajos
 
Para que no repita quítale el germen verde de su interior, es lo que produce que sea indigesto.
Para aromatizar una ensalada, frota la ensaladera con ajo.
 
       
 
  Freir Berenjenas  
 
Se pelan las berejenas y se cortan muy finas a lo largo, como si fueran rodajas de embutido. Se espolvorean de sal y se dejan 1 hora más o menos para que suelten el agua. Pasado ese tiempo se secan con un paño limpio, se pasan por harina o por huevo.
Se frien en aceite bien caliente hasta que estén bien doradas y crujientes. Freir en tandas para que no se enfríe el aceite. Al servirlas rectificar de sal.
 
     
 
Picar Cebollas  
1. Para no llorar cuando picamos cebolla, mete la cebolla un ratito (no mucho) al congelador.

2. Segun me dijo un médico y luego he comprobado en la práctica, la auténtica razón de que las cebollas nos hagan llorar los ojos, es por la irritación de la pituitaria, por lo que al estar ubicada en la nariz la forma lógica de evitar que se irrite y por lo tanto que nos lloren los ojos es no respirar por ella y mantenerla tapada mientras pelamos las cebollas. Es infalible.
 
 
       
 
   Pelar Tomates  
 

A los tomates que queramos pelar, se les hace una pequeña cruz con un cuchillo muy afilado, sin profundizar en la carne, justo cortar la piel. Se introducen en un puchero con agua hirviendo los tomates y se escaldan durante unos segundos y se sacan.

En la cruz que habéis hecho veréis que se han levantado los pellejos, tiráis de ellos y el tomate se pelará fácilmente y lo tendremos listos para su uso. Si queremos que no se nos ablanden los meteremos en agua fría cuando los sacamos del puchero.

 
 
 
 
 
El Punto
 
 
de carnes a la parrilla
 
 

Cuando tu pasas la carne por la parrilla, la intención es crear una corteza para que no se escapen los jugos durante la cocción. Condición indispensable, que la parrilla esté suficientemente caliente como para formar la corteza, pero tampoco demasiado pues lo único que conseguiríamos es una corteza demasiado gruesa que impediría una buena penetración del calor en el interior de la carne. Resultado la carne nos quedaría cruda y fría por dentro. El punto te lo dará la experiencia y un poquito de sentido común. Tampoco se le debe poner la sal a la carne antes de la cocción, pues nos rompe la corteza y provoca que se escapen los preciados jugos.

Bien, hemos dado la primera pasada, y lo hemos mantenido en ella unos minutos por un lado y nos queda a efectos de cocción cerrado, y el calor ha ascendido hacia el interior de la carne. Pues ahora le damos la vuelta y cocemos por el otro lado. Los jugos de la carne que van ascendiendo quedan aprisionados por la corteza superior y van cociendo el interior de la carne. Si nos fijamos bien la pieza se abomba (se hincha) un poquito, por efecto de la presión de los jugos. No necesitamos ni debemos dar más vueltas.

Hallar el punto de la carne es cuestión de práctica a partir de este momento. Los franceses dicen que esta a punto cuando empiezan a asomar los jugos por la parte superior. Correcto, pero para mi gusto queda la carne un poquito demasiado hecha (repito, para mi gusto). Con la presión del dedo también podrás comprobar el punto. Bueno, es cuestión de ir practicando. Y si no acaba de quedarte como te gusta, no le des más vueltas (¿Captas el doble sentido?) Dale un golpe de horno fuerte, dos,tres minutos según el grosor de la pieza y ya está.

Y a todo esto os añadiría, que la carne es caprichosa, y no le gusta mucho que la molesten mientras se va haciendo. Si trabajáis sobre parrilla (a ser posible de leña) dadle solo un cuarto de vuelta sobre si misma para que se marquen los hierros en cruz sobre una de las caras, y luego voltear la pieza para hacerla por el otro lado.

Si trabajáis en sartén, con una cocción bien ajustada, conseguiréis un caramelizado de la corteza, que le dará una textura crujiente muy agradable. El truco para conseguir esta textura crujiente es controlar muy bien la intensidad del fogón, ni muy fuerte, ni muy suave. Aunque al principio, en el momento de poner la carne, sí debe tener fuerza.

Para obtener mejores resultados, antes de hacer las piezas, dejarlas reposar un tiempo a temperatura ambiente, de 30 a 60 minutos, embadurnarlas con buen aceite (de oliva, por supuesto) y usar piezas que lleven ya unos días como mínimo de reposo. (Ideal a partir de 2 semanas en cámara a 0º , -1º) --

 
   
 

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